Desde la visión institucional y filosófica de Shushinkan Aikikai Argentina, el objetivo de la práctica del Aikido trasciende la mera técnica de defensa personal y se enfoca en un camino de desarrollo integral y preservación del arte tradicional.
Preservación del legado tradicional: La enseñanza y difusión del Aikido fiel a los principios y lineamientos del Hombu Dojo (Casa Central de Aikido de Japón), manteniendo las enseñanzas del Fundador O'Sensei Morihei Ueshiba.
Calidad y rigor técnico: Formar practicantes con una sólida base técnica, preservando la disciplina en un marco de respeto y tradición.
Desarrollo Integral (Físico, Mental y Espiritual):
La práctica busca perfeccionar el cuerpo (postura, equilibrio, coordinación) y la mente (concentración, serenidad) a través del movimiento y el entrenamiento constante.
Armonización y No Violencia:
En lugar de chocar o buscar la confrontación, el objetivo técnico es redirigir y neutralizar la agresión utilizando la energía del movimiento sin generar daño innecesario.
Protección Mutua y Respeto:
Siguiendo los principios rectores de la escuela, la responsabilidad del practicante es proteger tanto al compañero (uke) como a uno mismo. Cada alumno progresa a su propio ritmo en un ambiente de cooperación y camaradería.
Aplicación a la Vida Cotidiana:
Cultivar la paz interna, la estabilidad y la templanza en el Dojo para luego aplicar esa misma actitud de armonía en todos los aspectos de la vida diaria.
En síntesis, para Shushinkan Aikikai, el Aikido es una vía (Do) de autocontrol, salud y crecimiento personal basada en la búsqueda de la armonía y el respeto por los demás.